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El error que frena a los líderes en farma, según Cesar Benites

Hay perfiles que acumulan cargos. Y hay perfiles que acumulan criterio.

Cesar Benites, Director de Marketing y Ventas para LATAM con base en México, pertenece al segundo grupo. Con una trayectoria construida sobre estrategias omnicanal y optimización de portfolios farmacéuticos en una región que no perdona la improvisación, Cesar entiende algo que pocos verbalizan: escalar en farma no depende de empujar más fuerte, sino de diseñar mejor los sistemas que sostienen el crecimiento.

Le entrevistamos para hablar de liderazgo, de puntos de quiebre y de por qué la velocidad de ejecución ya no es opcional en la industria farmacéutica.

"El líder que gestiona su fisiología no opera desde la reactividad": una conversación con Cesar Benites

Entrevista | Industria farmacéutica y liderazgo en LATAM

Antes de ser el líder que eres hoy, ¿quién era Cesar Benites y qué parte de esa persona sigues protegiendo?

Antes era un profesional convencido de que el éxito dependía de empujar más fuerte que el resto. Vivía en modo "hacer y resolver": incluso cuando el sistema era adverso, persistía la creencia de que trabajar muy duro daría frutos por sí solo.
El esfuerzo sostenido, la acción constante y la responsabilidad personal son cualidades reales, pero ejercidas de forma aislada me convirtieron en un operador, no en un líder.
Lo que sigo protegiendo es la capacidad de observarme sin filtros. Ese hábito —incómodo pero necesario— me permitió evolucionar. Es lo que evita que me crea mis propias historias y me obliga a crecer incluso cuando los resultados son buenos. Si tuviera que resumirlo en una frase: aprendí a pensar sobre mis propios pensamientos, y a estar atento a ellos.

¿Cuál es ese hobby, pasión o hábito que nadie esperaría de alguien con tu trayectoria y que, sin embargo, te hace mejor profesional?

La mayoría asume que un director vive en modo racional permanente, los 365 días del año. Lo que no esperan es que mi mejor entrenamiento ocurre en espacios donde el cuerpo revela lo que la mente intenta ocultar.
Soy autodidacta en el trabajo de autorregulación. Lo aplico directamente en mis actividades deportivas: tengo rutinas específicas para regular mi estado interno, leer señales finas y anticiparme antes del error. Trabajar la tolerancia a la frustración en cualquier contexto me ha ayudado a desarrollar un enfoque más sólido hacia los resultados y a acompañar mejor a mis equipos en momentos de alta presión.

La conclusión es simple pero tiene consecuencias directas:

Si no gestionas tu fisiología, terminas gestionando desde la reactividad, sin posibilidad real de anticipar escenarios ni construir alternativas.

¿Cuál fue la renuncia más difícil que tuviste que hacer —no de trabajo, sino de creencias o versiones de ti mismo— para llegar hasta acá?

Renuncié a la idea de que "hacer más" era lo mismo que "liderar mejor". Solté la versión de mí que confundía intensidad con impacto.
La renuncia real fue aceptar que la escala viene de la madurez y no del control. A partir de ese momento pude influir mejor en mi entorno. Un líder que no se regula termina regulando a todos desde la urgencia, y eso tiene un costo enorme en los equipos. Ese cambio fue lo que me permitió construir estructuras que funcionan incluso cuando yo no estoy físicamente presente.

¿Hubo un momento de fracaso o caos que en ese entonces no podías entender, pero que hoy reconoces como el punto de inflexión que lo cambió todo?

Sí. Hubo un punto donde todo parecía alineado y aun así no salió. En ese momento lo viví como un golpe injusto. Hoy lo veo como el quiebre que me obligó a dejar de operar desde el empuje y empezar a operar desde el sistema.
Ese caos me enseñó algo que no aparece en ningún manual: tener razón no es suficiente. Si el sistema no está alineado, te desgasta. Si tú no estás alineado, te quiebra, y esa fractura se esparce hacia los demás. Ahí comenzó mi transición de ejecutor a diseñador estratégico.

Más allá de los números, ¿qué es lo que hiciste por tus equipos en LATAM que no aparece en ningún reporte pero que sabes que dejó huella?

Les devolví la sensación de posibilidad.
En una región donde la narrativa suele ser "no se puede", trabajé para reinstalar la convicción de que sí es posible construir excelencia desde LATAM. Eso no aparece en ningún KPI. Pero sí en cómo la gente empezó a decidir con más criterio, con más autonomía y con más ambición. Ese cambio cultural no se reporta, pero transforma. Y se vive dentro de los equipos de forma inmediata.

Sabemos que un director necesita respuestas rápidas. ¿Qué valor le das a encontrarte con ecosistemas como el de Matraz Innova, que apuestan por la agilidad y la innovación frente a los modelos más tradicionales?

Mucho, porque en farma —especialmente en LATAM— la velocidad es una ventaja competitiva, no un accesorio.
Ecosistemas como Matraz Innova permiten algo que los modelos tradicionales no logran: experimentar sin burocracia, aprender sin señalamientos y ejecutar sin fricción. En un sector donde el tiempo entre la decisión regulatoria y la ejecución comercial puede determinar el éxito de un lanzamiento, ese tipo de agilidad tiene un impacto directo en los resultados.

Para cerrar

Lo que más nos queda de Cesar: la coherencia entre lo que dice y lo que ha construido. En farma, donde el liderazgo suele medirse en KPIs de corto plazo, hablar de madurez, autorregulación y cultura —y hacerlo con evidencia detrás— dice mucho.
En Matraz Innova acompañamos a laboratorios, biotechs y empresas de dispositivos médicos con exactamente esa lógica: agilidad sin sacrificar rigor, velocidad sin perder criterio. Si estás en ese momento donde ambas cosas deben coexistir, conectemos.
¿Te resonó alguna idea de Cesar? ¡Hablemos! entra en contacto con nosotros. Seguimos publicando conversaciones con líderes del sector.
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